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Friday 30 October 2020
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Alice in Wonderland

Todos aman a Tim Burton y las razones les sobran, por un lado tenemos a la industria de Hollywood -ese monstruo de mil cabezas-, esta lo adora porque es un generador de dinero, una inversión casi segura. Burton es un director efectivo que no se sale del presupuesto y que pese a su pinta de friki y sus pequeñas excentricidades rara vez da problemas. En resumen: el señor es un profesional que hace bien su trabajo y sabe venderse a su público. En el otro lado están los fans, estos han convertido su nombre es una marca que reconocen -y le guardan culto- desde las abuelitas progres amantes del cine hasta sus nietos emo. Tim Burton es todo menos el sabor del mes, lo suyo se ha ido desarrollando desde hace 25 años y en el camino ha logrado verdaderas obras maestras que tienen ganado un lugar especial en la historia de la cultura pop. En el caso de Alice in Wonderland, pasa todo lo contrario.


La cinta presenta una nueva aventura para Alicia, una especie de continuación tardía a las historias presentadas por el escritor Lewis Caroll en 1865. En esta, la protagonista se ha convertido en una adulto joven que sufre el conservadurismo de la época. Alicia es presentada como una feminista del siglo XVIII, una chica que no está conforme con el futuro que otros tienen planeado para ella, su vida transcurre entre sumisiones y aburrimientos hasta que, en un momento poco oportuno se presenta de nuevo el conejo blanco, este será su guía para el regreso al País de las Maravillas donde Alicia descubrirá su verdadero destino.

Alicia -la película-, funciona a medias y es un claro ejemplo de lo peor de Tim Burton: estética y visuales cuidados al extremos del artificio, preciosismo y un halo tenebroso light que, desgraciadamente, solo sirve para adornar una historia mal contada y poco interesante.

Son varios los motivos por los cuales a mi parecer esta cinta no funciona, mencionaré solo los dos principales y van en orden:

1. La historia. Partamos de este punto aclarando que mi argumento no está basado en algún particular apego al material de Lewis Caroll, más bien se fundamenta en lo difícil que es disfrutar la historia -que no es original de Tim Burton- sin soltar un par de bostezos por lo aburrida y poco emocionante que es. No hay conexión con los personajes, no hay sentimiento, no hay Maravillas -más que un par de visuales extraordinarios-. Se trata pues, de un argumento pudo haber sido dirigido por cualquier otro director -menos visual, menos autor- con los mismos resultados.

2. Johnny Depp como el Sombrerero Loco. Su actuación deja mucho que desear, es una lástima como desde hace más de un año se nos haya vendido su presencia como la principal razón para ver esta película, patrañas. Depp no supo explotar la locura y actitud frenética del personaje, uno de los más memorables -y orates- en la literatura fantástica. Al final su caracterización se pierde, no en el maquillaje, sino en la poca definición del actor.

Por supuesto que hay elementos muy dignos, hay está una fabulosa Helena Bonham Carter como la Reina de Corazones. El estupendo Alan Rickman, la música de Danny Elfman, que sigue siendo un maestro. Sin olvidar los efectos especiales que cumplen con el cometido de llevar al espectador la visión tan peculiar de Burton. Pero esto no es suficiente para salvar la experiencia completa.

Derechos Reservados, Disney, 2010.

Tim Burton está pasando por un severo bache creativo, parece estar contento con dirigir cuanto guión babosete llegue a sus manos siempre y cuando se le permita adaptarlo a su estilo visual y meter a su esposa en algún papel interesante. ¿Donde quedó el joven que dirigió Beetlejuice y Edward Scissorhands?, pareciera que lo mejor de su filmografía llegó hace mucho tiempo.

Lo mejor de Burton está ejemplificado en tres joyas llamadas: Beetlejuice, Ed Wood y Big Fish. Vayan a verlas y después discutimos.

Jorge Báez



Amo el cine, la cultura pop y la pizza. Twitter: @cuacarraquear


One thought on “Alice in Wonderland

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