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Friday 4 August 2017
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Derek, la serie original de Netflix

BT95wKHCAAIjQTf_optRicky Gervias es un tipo de enorme talento, pero no parece ser particularmente amable. En The Ricky Gervais Show estaba a la expectativa de que ocurriera cualquier error por parte de sus dos colaboradores para estallar en risas o atacarlos a partir de ahí. Su comedia stand up no es distinta de ese espíritu. En el show Out Of England utiliza varios minutos para burlarse de las personas con obesidad “obesity its not a disease”.  Gervais no sólo es talentoso, también es insolente.

Me sirvo del párrafo anterior para apuntalar lo extraño que resulta la concepción y ejecución de una serie como Derek. La televisión es un mundo donde la bondad, como tal, no tiene cabida. Los forenses, los detectives, los asesinos con moral ambigua, los doctores, los muertitos vivientes  y los narcotraficantes tienen acaparadas las historias a contarse.

DEREK

Que un tipo como Gervais, escriba, dirija y protagonice Derek sólo puede hablar de su capacidad creadora y camaleónica para hacer comedia. El riesgo asumido por Gervais no es menor. Derek pudo haber terminado en un bodrio cursi, chantajista y excesivamente dulce. La salida de los escenarios y temáticas recurrentes sólo puede significar alivio para los espectadores.

Por principio de cuentas la serie está ubicado en un asilo con una decoración noventera, pero anclada en tiempos actuales. Todo está pensado hasta el mínimo detalle. No sabemos con exactitud en que parte del Inglaterra estamos. Las computadoras, los teléfonos inteligentes y los automóviles nos dicen que la ubicación temporal es la actual, pero el lugar parece estar atrapado en el tiempo. Los tapices de las paredes, los sillones y la vestimenta tienen la intencionalidad de dar y (¿darnos?) a los ancianos una tranquilidad: Aunque la tecnología cambie, adentro del hogar todo sigue igual.

Derek es un tipo extraño, se joroba, ve vídeos de animales en internet, le aterrorizan las arañas pero no quiere que las maten. Derek cuida de todos los ancianos y con todos se encariña, tiene un detalle para todos, si es necesario aprende lenguaje de señas para comunicarse con ellos; mientras ayuda a uno, le acomoda la peluca al otro. Derek pasa de los cuarenta años, no parece importarle mucho el mundo material,  y suelta frases que ayudan a los demás a seguir con su labor como “los animales siempre dan lo mejor de sí” o “lo genial de la bondad es que te hace sentir bien contigo mismo”. La misma inocencia de Derek provoca situaciones cómicas, ya sea por su indiscreción o por las preguntas inoportunas que suelta.

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La encargada del hogar es Hannah, una mujer que trabaja hasta el cansancio y cuya vocación está bien colocada así tenga que dejar sus relaciones personales y amorosas a un lado. El asilo cuenta con un conserje: Dougie un tipo neurótico y dejado, que lo mismo se exaspera de Derek que cuida y protege de él. Encontramos a Kev un tipo desempleado, alcohólico y depravado, el cual sólo encuentra refugio con Derek y por lo mismo no sale del asilo. En la segunda temporada se unen Vicky una joven rebelde y egoísta que encuentra en los ancianos un motivo para no sentir su vida tan inútil y, Geoff un cabrón manchado que sólo tira carrilla para ver sí así alguien lo pela.

Estos personajes estrambóticos se las arreglan para convivir, sobrevivir y sacar a delante un asilo que apenas se mantiene con vida. De cuando en cuando, algunos de los ancianos toma un papel más relevante. El programa está armado como reality show, algo que  ya  había hecho Gervais en The Office. Este tipo de formato nos acerca más a los personajes y de alguna forma se vuelve todo más real y, por lo mismo se agudizan los momentos de comedia pero también los dramáticos. Nadie puede salir ileso de ver esta serie. Aquel que no adquiera algún aprendizaje o no sea tocado por alguno de los momentos plasmados en la serie no es digno de confianza, ni siquiera para él mismo.



Practico la cinefagia; cambié las caricaturas por las series (a veces); ensayo y hago crónica;todos los pinches días le rezo a Springsteen.


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